Vence el estrés laboral en apenas unos minutos con mindfulness

Actualizado: 18 de abr de 2018

La popular y novedosa técnica de meditación exprés se impone en los ámbitos de trabajo.

Imagina este escenario: en la oficina está por llevarse a cabo una reunión y el/la jefe/a llega y propone que todos los que están sentados alrededor de la mesa cierren los ojos un minuto. Deben tomar consciencia de cómo se siente el ambiente en el que se encuentran y percibir su respiración, sentir su cuerpo y pensar brevemente qué quieren obtener de la reunión. Luego todos abren los ojos y dan inicio al meeting completamente concentrados. ¿Suena esotérico? La realidad es que muchísimas empresas están llevando a cabo este tipo de ejercicios llamados de “atención plena” o mindfulness.


Esta práctica es la respuesta a un problema que tienen muchos empleados: el estrés. Fijar prioridades, establecer límites y concentrarse: quien domina el mindfulness mejora estas capacidades.


Esto sirve especialmente a aquellos empleados con mucho trabajo y que tienen la sensación de que nunca llegan a completar todas las tareas que deben hacer. De todas formas, no hay que exagerar al apostar a este método. Si bien ayuda a prevenir el estrés y alivia muchas molestias físicas y psíquicas, no es una medicina rápida y mágica.


El concepto original proviene del budismo y su práctica actual fue repensada por el estadounidense Jon Kabat-Zinn. En pocas palabras, la atención plena es una actitud que se busca a través de la meditación y que intenta que uno esté en el aquí y ahora y pueda encontrarse con uno mismo de forma benévola. Quienes practican el mindfulness intentan en primera instancia concentrarse en el momento y percibir sus sentimientos y sensaciones.

Un estudio realizado por profesores de la Universidad de Maastricht demostró que las personas que trabajan en contacto directo con otras, sienten menos estrés si están atentas. Sin embargo, si bien esta técnica ayuda a prevenir el estrés, aún no está del todo claro que ayude a aumentar el rendimiento.


Fuente: Este artículo fue publicado originalmente en Conbienestar

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